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El siniestro del automóvil

Febrero, 2005

El siniestro es la realización del riesgo que dio origen al contrato del seguro. Es el momento preciso de hacer efectivos unos derechos y unas obligaciones que hasta entonces sólo habían constituido una promesa formal. Para la aseguradora es la ocasión de demostrar su eficacia y seriedad, para el asegurado, la confirmación o no de la confianza depositada en la entidad aseguradora.

El primer paso que el asegurado debe dar una vez ocurrido el siniestro es notificarlo a la compañía aseguradora correspondiente.

También le respalda con un capital por la responsabilidad civil que puedan reclamarle terceras personas en su condición de propietario o inquilino y como cabeza de familia.

Los riesgos que cubre son muy amplios, básicamente: Incendios, explosiones, robos o atracos, escapes de agua, rotura de cristales, loza o vitrocerámicas, daños por causas atmosféricas como lluvia, viento, pedrisco, inundaciones y un largo etc...

El tomador del seguro o asegurado deberá aportar a la compañía aseguradora toda la documentación posible sobre las circunstancias y consecuencias del siniestro. De esta forma la compañía puede precisar el alcance de los daños e individualizar las causas del siniestro.

El impreso para la declaración de siniestro de automóviles, la denominada Declaración Amistosa de Accidente de Automóvil, se caracteriza por su uniformidad, común para todas las entidades aseguradoras y para todos los países de la Comunidad Europea.

La Declaración amistosa contiene los elementos necesarios para ofrecer una información completa al asegurado. Su aplicación más efectiva se refiere a los accidentes ocurridos con intervención de dos vehículos y por lo que concierne a los daños de los mismos.

Dicha Declaración solicita los datos relativos al suceso, como fecha, lugar, si ha habido victimas y daños materiales distintos de los vehículos implicados y si ha sido presenciada por testigos.

En los laterales se encuentran dos columnas, en las que se preguntan los datos relativos a cada uno de los vehículos intervinientes, a sus propietarios, conductores y a sus relativas compañías de aseguradoras

La columna central es la más importante, se refiere a las circunstancias del hecho y detalla hasta un total de 17 supuestos para cada vehículo. Únicamente se ha de señalar con una cruz aquella descripción que más se aproxime a la realidad del suceso ocurrido.

El factor que da verdadera validez al parte es la firma de los conductores. Esta constituye una aportación muy importante al trámite del siniestro, puesto que la firma conjunta en una sola declaración da lugar a una versión única. De esta forma se descarta el grave problema de los partes de cadentes clásicos en que, en que muchos casos, las versiones no coinciden.

El impreso consta de dos hojas idénticas, que se cumplimentan al mismo tiempo, y cada conductor se queda con una de ellas. En el reverso de la hoja figura la petición de una serie de datos complementarios, que cada conductor o tomador debe facilitar a su aseguradora. Estos datos complementarios también sirven para suministrar información sobre lesionados o sobre daños a otros vehículos, animales o cosas.

Por Francisco Pellicer Moltó